wayuphigh



Rejas, villas, mar…

     Me dio por salir de entre las rejas. Como hace años lo habría hecho Marie. Salí y observé; el puerto está muy callado en martes… madrugada de miércoles.

 

    Nadie me pidió que te mencionara. Yo lo hice durante la noche a escondidas y sentí que podía regresarte al camino de flores y villa del mar; supongo que fuiste un reto y por eso decidí pensarte. ¿Por qué no has escrito? ¿Por qué no dices nada sobre nosotros? ¿Será que la distancia realmente ha carcomido los últimos deseos? ¿Y tus deseos? Diablos… merd, merd. No debería preocuparme por ti. Tú sabías que yo sabía quién eras y aún así permití que entraras a la vida de Libélula.

 

 

    Me dio por ser un tanto adolescencia y Marie en su juventud. Recordé tus promesas, recordé tus abrazos junto a la reja negra y supe a ciencia cierta que nuestras ventanas tendrían que ser verdes: Como el bronce desgastado; avejentado bronce parecido a las palabras que pronunciaste aquélla última noche. Vaya que fue cómodo verla convertida en un destello psiquiátrico de vanidades… vaya que te convino.

 

    Y bien… ¿pourquoi moi? Si tengo millares de almas lamentándose haberme conocido… mas conocieron el ocio de amar sin amar y eso los hace eternos. Eternos como yo.

 

 

     Tomé un taxi. Lloré mientras daba al conductor mi dirección; nuestra dirección. Lloré con lata de cebada pues no correrían las llantas al sur para buscarte y Ophelié no estaría minutos después marcando a minuto compulsivo tu número. Lloré porque las ventanas de nuestro pequeño Ámsterdam/rebanada (de los alter y de ella) serán más prácticas que comunes, porque tu común llegar y profanar comúnmente con llaves y claves, ya no es posible. Lloré mientras el taxi llegaba al destino… pues nadie está verdaderamente enterado del dolor que dejaste.

 

 

    Marie te ha condenado a fuerza de trabajo y rutina. Mi Marie se duele cuando habla de soledades; ausencias recargadas en tus ojos falsos y por ende… en la enorme culpa que cargo yo. Yo, Volma “La nueva”; la codiciada gárgola en subasta. Yo me lleno de caminatas tardías dado  que no tengo respuestas para darle. Escasean las respuestas fehacientes vomitadas por ésta mi sabia boca; no hay conclusiones para la fémina cabeza que nos rige.

 

 

 

     He de verme aquí entonces, hasta que tus falacias regresen como ha dicho el hijo de Hesse y entonces intentes convencernos. Entonces y hasta entonces procures decirnos… que nunca te fuiste.

 

 

 

So far Away
Doesn’t anybody stay in one place anymore?
It would be so fine to see your face at my door
Doesn’t help to know that you’re just time away
Long ago I reached for you, and there you stood
Holding you again could only do me good
How I wish I could, but you’re so far away

One more song about moving along the highway
Can’t say much of anything that’s new
If I could only work this life out my way
I’d rather spend it being close to you
But you’re so far away
Doesn’t anybody stay in one place anymore?
It would be so fine to see your face at my door
Doesn’t help to know you’re so far away
Yeah, you’re so far away

Traveling around sure gets me down and lonely
Nothing else to do but close my mind
I sure hope the road don’t come to own me
There are so many dreams I have yet to find
But you’re so far away
Doesn’t anybody stay in one place anymore?
It would be so fine to see your face at my door
And it doesn’t help to know you’re so far away
You’re so far away
Yeah, you’re so far away
You’re so far away
CAROLE KING

 

VOLMA De NEUF, menos puerta y más ventana.

 

 

23/Abril/2008


Trackbacks & Pingbacks

  1. Mesera nocturna « El sonido más hermoso que he escuchado Rétrolié sur 4 months, 2 weeks ago
  2. El pirata « Charcute por ella 1970 Rétrolié sur 3 months, 3 weeks ago

Commentaires


Apporter un Commentaire

(obligatoire)

(obligatoire)



Formatter vos commentaires
Revenir en Haut | Zone de texte : Plus grand | Plus petit