Mis contemporáneos y yo
De todos los que vimos al conde de Luxemburgo estrenarse, algunos seguimos estrenando emociones… vieja como la lluvia que se queda en los barrotes, vieja pero siento como mujercita de quince. Mis contemporáneos han cedido al paso del tiempo; yo no dejo el joie de vivre porque eso me mantiene volando como mariposa.
Era lógico dejarse caer, emprender como abuelo emprende camino a la desesperación sola; la conveniencia de verse a sólo dos pasos de la muerte. Yo no muero y eso no es maldición alguna, despierto con menos arrugas cada día incluyendo los días en que tú Marie más has llorado… porque es cuando más hemos aprendido. Eso me distingue de aquéllos cantantes, poetas y borrachos que dejaron los consumiera la tristeza de la NO tristeza. Mi estímulo no está en los libros, está en cualquier cosa diminuta e invisible, en una pregunta o en un misterio, en el no importa y en el importa demasiado; mi continuar bailando tangos a la luz de un beso es la combinación de Meseritas y Mats.
Por ti Marie… por ti siento de nuevo un algo que incita a la búsqueda, un “al fin que…” merodeando las esquinas, deseo tarde, deseo noche y deseo. ¿Te das cuenta lo que le haces a éste material raído llamado Volma? Me rejuveneces, de crisálida a mariposa.
PD: Necesitaré habitación separada del resto. A veces me son imposibles sus comentarios sobre mi manera de beber.
Gracias Marie.
VOLMA de NEUF
Lo verdaderamente bueno de todo esto, incluyendo los vientos del norte… es que siempre queda Jean para refugiarse conijados por el verdadero amor; el amor perfectamente imperfecto.
La avecilla Libre (el apuntador)
Publié 6 months ago